Tantas molestias
Si yo pudiera, acaso, encontrar un lugar
Para recogerme en silencio
Para ponerme a salvo, con buena gente,
Si tuviera, quizás, un rincón
Para descansar, para poner mis cosas
No tendría que tomarme tantas molestias.
En este destierro, perdida,
Sitiada por el odio
Huyo de los golpes,
De los gritos,
De las garras, de las fauces
Del desprecio.
Cubro con mi cuerpo a mi amado,
Para protegerle de las esquirlas
Resisto el dolor en la carne,
Aprieto los dientes
Ruego y no se detienen.
Llevo a cuestas mis cosas, ya dije,
No sea que se me pierdan:
Alguna alegría
Hilachas de pasado
La rabia, la ira
La dignidad
La esperanza
Nada más conservo,
Y no hay en dónde guardarlo todo
Pesa, podría perderse.
Busco, quiero saber con qué cuento
(He perdido todo en el derrumbe).
Solo encuentro palabras
Y es posible hacer cosas con palabras:
Quizá no un mundo
Quizá no una casa
De pronto un refugio
Para limpiar las heridas,
Para cerrar los ojos,
Para hospedar a algún fugitivo:
Un precario aposento
hecho de palabras.
Pero, si yo tuviera una casa
Si yo tuviera un mundo
No tendría objeto
Tomarme tantas molestias:
Escribir no sería urgente,
No tendría que resignarme a vivir
En unos cuantos versos.